El fenómeno de los 100 monos, otra falsedad disfrazada de ciencia.

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Dentro del vasto mundo del «misterio», de las sectas New Age, de los gurús  de «iluminación» o de superación personal, así como en el mundo del marketing y la publicidad, es muy común que  éstos promuevan una leyenda  conocida como «el fenómeno de los 100 monos», presentándola además como prueba «científica» de una conjetura conocida como «conciencia colectiva».

En el caso del New Age los promotores de la «conciencia colectiva» aseguran que si  se logra, ésta sirve para reducir la violencia y el crimen, pero que para lograrla es necesario que un grupo de «elegidos» se encuentren en un estado de meditación trascendental. En el caso del marketing, le dicen que: «siempre  hay un cliente “Número 100″ que va a ayudar a despegar tu emprendimiento desde “tu tablero de diseño” hasta “el deseo y la canasta del consumidor”».

El concepto de la «conciencia colectiva» básicamente establece que el pensamiento se puede transmitir telepáticamente de unas personas a otras, sobre todo en personas que se encuentran en un estado meditativo; por lo tanto, si un número suficiente de personas medita al mismo tiempo, se alcanza una especie de masa crítica, lo cual puede inducir un cambio en la conducta del resto de las personas a escala mundial, aunque estas no se encuentren meditando.

Dentro del circulo New Age, se han publicado varios libros al respecto, por lo que la leyenda se encuentra muy difundida, los más populares sin duda son Lifetide [la marea de la vida] (1979) del biólogo, botánico, zoólogo, antropólogo y etólogo  Lyall Watson, y El centésimo mono (1982), de Ken Keyes Jr., ambos libros han sido editados varias veces y vendido millones de ejemplares. Así mismo el biólogo Rupert Sheldrake en su libro Nueva ciencia de la vida, (1981) afirma que los hábitos de conducta  se transmiten mediante «resonancias mórficas» que entran en sintonía con ciertos «campos morfogenéticos», en otros términos, que la leyenda de los 100 monos es «científicamente» cierta.

A pesar de la popularidad de los anteriores, el pionero en difundir el  concepto de los 100 monos fue el antropólogo Lawrence Blair, quien lo dio a conocer en su libro “Rhythms of Vision: The Changing Patterns of Belief” (Ritmos de la Visión: Cambios en los patrones de creencias) en 1975.

Si usted hace una búsqueda en internet sobre el fenómeno de los 100 monos, se encontrará miles de páginas  con distintas adaptaciones de esta leyenda, pero de manera general esto es lo que se dice:

 El fenómeno del centésimo mono.

En la década de 1950, unos científicos japoneses le dieron batatas a unos monos de Koshima dejándoselas en la playa, a los monos les gustaba el sabor de las batatas, pero no  el de la arena, por lo que cuando se las comían hacían muecas y escupían la arena de sus bocas. Cierto día, uno de los monos aprendió a lavar las batatas y le enseño a los demás. Cuando aprendieron unos 100 monos –la llamada masa crítica ̶  a lavar su alimento, de manera repentina todos los monos sin excepción sabían lavar batatas; y para mayor asombro de los científicos, incluso colonias enteras de monos que se encontraban en otras islas a cientos de kilómetros de Koshima, comenzaron a lavar sus batatas sin que nadie se los enseñara.

Fue entonces cuando los científicos llegaron a la conclusión de que cuando un cierto número de seres alcanzan un cierto nivel de entendimiento sobre un nuevo concepto, este concepto se comunica mentalmente entre los individuos de la misma especie. En este caso el fenómeno fue bautizado como “del Centésimo Mono” y establece que cuando un cierto número de personas gana un cierto estado de conocimiento y lo esconden de los demás, ese conocimiento o concepto permanecerá escondido y no se expandirá a los demás. Por el contrario, si la comunicación es mentalmente abierta y provee la expansión a todas las personas de un concepto útil, se crea un espacio de conciencia al cual tienen acceso más y más individuos y del cual cada uno puede obtener su propia lección, en concordancia.

Ahora, lo primero que hay que preguntarse es, si éste fenómeno llego realmente a ocurrir, y la respuesta es simple: NO, jamás ocurrió.

Este concepto del centésimo mono,  el Dr. Michael Shermer ya lo desmintió en su libro: “Por qué creemos en cosas raras: Pseudociencia, superstición y otras confusiones de nuestro tiempo.”, por lo que a continuación un extracto de algunos argumentos de Shermer.

En 1952 unos primatólogos dieron a unos macacos unas batatas para evitar que asaltaran las granjas vecinas. Un mono aprendió a lavar las batatas en el mar y otros monos aprendieron a imitarle.

Ahora, en el libro Lifetide de Lyall Watson, él admite que «hay que hilvanar el resto de la historia a partir de diversas anécdotas personales y de retazos de folclore de los primatólogos, porque la mayoría todavía no están seguros de que ocurrió. Así que me veo obligado a improvisar los detalles» y a continuación especula: «un número indeterminado de los monos de Koshima lavaban batatas en el mar», lo cual no alcanza el nivel de precisión que cabe esperar. Luego declara: «Digamos, por mor de nuestra argumentación, que eran noventa y nueve y que a las once en punto de un martes, un nuevo converso se sumó al grupo igual que habían hecho los demás. Pero, al parecer, con la adición de este centésimo mono se cruzo cierto umbral y ello permitió alcanzar una especie de masa crítica». En este punto, afirma Lyall Watson, da la impresión de que la habilidad recién adquirida «salto las barreras naturales y surgió de forma espontanea en otras islas».

Detengámonos aquí. Los científicos no «improvisan» los detalles ni hacen conjeturas a partir de «anécdotas» y «retazos de folclore». En realidad hubo un número de científicos que estudiaron lo que ocurrió exactamente (por ejemplo, Baldwin et al., 1980; Imanishi, 1983; y Kawai, 1962). La investigación comenzó con un grupo de veinte monos en 1952, y todos los monos de la isla fueron objeto de una observación muy detallada. En 1962, el grupo aumentó a cincuenta y nueve, de los cuales treinta y seis lavaban las batatas. La adquisición «repentina» del hábito tardó en realidad diez años, y, en 1962, los «cien monos» no pasaban de treinta y seis. Además podemos especular sin fin sobre lo que sabían los monos, pero lo cierto es que no todos los monos del grupo adquirieron el hábito de lavar las batatas. Los treinta y seis monos no fueron una masa crítica ni siquiera dentro de la isla.

Y si bien hay informes de que en otras islas se produjeron conductas similares, las observaciones se realizaron entre 1957 y 1963. El fenómeno no ocurrió de forma súbita y no estaba necesariamente conectado con Koshima. Es posible que los monos de otras islas descubrieran una habilidad tan simple solos, o quizá les enseñaran los habitantes de esas otras islas. En cualquier caso no sólo no hay pruebas que respalden el fenómeno del centésimo mono, sino que además el fenómeno no se produjo. (Shermer, M. óp. cit., págs. 58, 59, 60)

El fenómeno del centésimo mono, como toda afirmación extraordinaria, tiene afirmaciones sinónimas por lo que a este concepto también se le puede encontrar como “efecto maharishi”, “Proyecto conciencia global”, “efecto cuántico evolutivo”, “teoría de la resonancia metamórfica”, “teoría de Jung del inconsciente colectivo”, etc.

A pesar de que los promotores del fenómeno del centésimo mono tienen una formación científica, éste concepto NO tiene ninguna validez científica. Así mismo, resulta peculiar el caso del Dr. Rupert Sheldrake quien  a través de los años ha realizado decenas de experimentos públicos online tratando de demostrar su hipótesis de la telepatía, los resultados siempre han sido negativos,  sin embargo el sigue insistiendo en la validez de  su hipótesis, esto le ha generado  un ostracismo por parte de la comunidad científica y con justificada razón, pues hay que recordar  que negar la evidencia no es ciencia, y que por el contrario es pseudociencia.

CURIOSIDAD

A éste fenómeno del centésimo mono, muchas personas lo relacionan de manera errónea con una anécdota del filosofo Edgar Morin, el cual en un ensayo de comunicación, él mencionaba un tercer principio de intercomunicación entre especies semejantes, dando para ello un ejemplo curioso:  la comunicación entre arboles, donde a un árbol se le quitan todas las hojas, reaccionando de manera previsible al segregar una sustancia que lo protege contra parásitos al no tener hojas, la curiosidad que él mencionaba es que otros árboles de la misma especie que se encontraban cerca del árbol,  sin que les hayan quitado las hojas, también segregaban esta sustancia. Pero era únicamente eso, un ejemplo curioso, no un dato científico.

Por cierto que éste misterio de los arboles “parlantes”, ya ha sido mencionado en diversas publicaciones, esta es la cita de la revista Quo:

“Se avisan entre ellos de un peligro inminente, pero no sabemos cómo. El químico y zoólogo estadounidense Davey Rhoades quien infectó a un grupo de sauces con orugas tóxicas. El efecto de esta oruga es que el árbol se proteja de una posible plaga para lo que cambia la composición química de sus hojas elevando el nivel de ácido clorogénico, de modo que a las orugas les resulte tóxico y mueran.

Lo raro llegó después, cuando Rhoades comprobó que un grupo de sauces cercanos, que no había sido infectado por las indeseables orugas, también elevó su nivel de ácido clorogénico en las hojas, en respuesta a un posible e inminente ataque. Pese a que aún no se sabe si la comunicación fue activa (disparada por el ataque de las orugas) o pasiva (percibida de algún modo por los sauces no infectados), los expertos aseguran que hubo algún tipo de comunicación entre los sauces del bosque. Un lenguaje silencioso para el oído humano.”

Aquí en este caso, tiene más sentido una hipótesis de interacción química entre  hormonas vegetales, que la hipótesis de transmisión telepática de la consciencia que establece el fenómeno del centésimo mono, lo cierto es que éste fenomeno biologico de los arboles “parlantes” continua siendo un misterio genuino de la ciencia, como para llegar a la conclusión apresurada de que se trata de un fenomeno de “telepatia”, tal como lo han hecho ya muchas personas.

Por cierto de un clic en éste enlace para descargar éste articulo en su versión para imprimir o para re-enviar por email.

Referencias:

[1] Shermer, Michael, 2009. Por qué creemos en cosas raras. Pseudociencia, superstición y otras confusiones de nuestro tiempo. Ed. Alba editorial. Barcelona, España.

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Comments
24 Responses to “El fenómeno de los 100 monos, otra falsedad disfrazada de ciencia.”
  1. Yael dice:

    Oye, me gustó mucho el artículo, pero sí quería señalar que la consciencia colectiva de Jung no tiene mucho que ver con el concepto que expones aquí.

  2. Omar dice:

    amigo, algo de malo tiene el ser escépico, pues cierras tu mente a todo juicio “irreal”. La red que tenemos por filtro a información externa en nuestra mente se llama prejuicio y mientras más fina sea esta, considerarás más y más cosas como “irreales”, y te recuerdo que todo avance importante en la historia de la ciencia ocurrio por considerar probable aquello que era antes imposible. “Think outside the box” La norma debe ser la moral y no las creencias personales…

  3. María Eugenia Quintanar Stephano dice:

    Muy interesantes tus observacones y por curiosidad, el descubrimiento sobre las nueronas espejo, tendrá alguna relación o pudieran ser una respuesta a este tipo de experiencia que experimentamos como humanos? no puedo negar las evidencias de esa mente colectiva en nosotros.

    • omarklin dice:

      Perdon por mi tardanza en responder, pero no, lo de las Neuronas Espejo si es contenido cientifico y se refiere más que nada a esa peculiar respuesta de los seres humanos ante determinada situaciones, por ejemplo, cuando vemos a alguien más llorar y que sin que haya motivo alguno, tambien nos den ganas de llorar, o como cuando vemos que a alguien le dan un golpe en alguna zona muy sensible y que por alguna misteriosa razón(neuronas espejo) tambien a nosotros nos duela, etc.

      lo del fenomeno de los 100 monos simplemente establece que un grupo de personas en un lado del planeta se pone a meditar y que nada más por eso, de manera magica, el resto de personas al otro lado del planeta, van a cambiar sus habitos de conducta por la meditación de éstos.

  4. valis dice:

    Interesante entrada.
    Omar, tienes razon. somos unos escepticos mente cerrada por el prejuicio, incapaces de aceptar sin pruebas hipotesis irracionales y nunca demostradas,por muy buenrollistas que sean Y que para mas inri, como en este caso, se sustentan en pruebas falsas. Sera que andamos con algun chakra obstruido, pobricos

  5. popo dice:

    Pues no se si es cierto o no, lo que si me supongo es que si funcionase con los monos podría funcionar con los borregos. Esto explicaría por qué tanta gente , es tan estúpida .. tenga estudios o no.

  6. Ricardo dice:

    Sin negar la posibilidad de que la teoría del mono 100 no sea efectiva, ocurre que la referencia buscada como “desmitificadora” (Dr. Michael Shermer ) es un historiador (ciertamente especializado en temas científicos), más, no un científico propiamente tal. Además es declaradamente escéptico militante y presetador de un programa de TV en FOX!!!. Permítaseme ser escéptico con respecto a su desinteresado escepticismo en este caso…

    • omarklin dice:

      Creo que le falta leer un poquito con mas atencion y leer las fuentes cientificas que se incluyen en la cita del Dr. Michael Shermer.

      Por cierto el Dr. Shermer no es “historiador” y si es un cientfico como tal, es un cientifico de las ciencias sociales, ademas de estar especializado en psicologia, por lo que antes de venir a decir lo que NO ES, porque no mejor le invierte un poquito mas de tiempo a su “investigacion” esceptica.

  7. aldo dice:

    aquí se produjo un efecto de masa crítica…Uno empezó a pelear y todos se pusieron ofensivos, sarcásticos y violentos….No se si es verdad o no lo que se plantea, pero por las dudas entreguemos amor a los demás a ver si contagiamos a alguien con esto..
    Un abrazo a todos

  8. Victor dice:


    monos lavando patatas

  9. Anonimo dice:

    Tu “doctor” debe haber conseguido su título por ser “El centésimo escéptico”.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Michael_Shermer

  10. Gabriel Jiménez dice:

    Veo que tus razonamientos parten de investigaciones que realizas con la finalidad de sustentar tus argumentos con la mayor solidez posible apoyándote en los conocimientos vertidos de las personas “especialistas” en la materia, lo que de forma casi automática te confiere credibilidad e incluso autoridad. Acudo entonces a tu “impulso (¿racional a caso? ) investigador y científico” a realizar toda una seria investigación en cuanto a las diferentes doctrinas, corrientes, sectas y agrupaciones que sostienen, entre otras muchas posturas, las teorías de una especie de conexión no física entre seres que se encuentran físicamente distantes y sin vínculos directos de intercomunicación mecánica y/o electrónica. Si no tienes estudios referentes a la práctica de la meditación en cualquiera de sus ámbitos ni alcances, no tienes derecho a sojuzgar ni poner en entretela concepciones perfectamente comprobables y funcionales que además convienen desde hace miles de años. Si no has “investigado”, “comprobado”, “experimentado” práctica alguna de éste tipo a un nivel considerable apartado de tu inocente raciocinio, millones de personas podríamos decirte con toda la autoridad y conocimiento de causa, que mejor evites mencionarlo. Supongo que como no se escribe “científicamente” de cuestiones “misteriosas” adquieres la potestad para expresarte como lo haces porque “nadie puede comprobar algo”. Sigue cultivando tu mente, pero también el respeto y la responsabilidad.

    • omarklin dice:

      ¿teorias? ¿como cuales? (raro que no hayas dado ningún ejemplo?

      Lo que dices sobre eso de que tengo que experimentar la meditacion para saber que NO ES POSIBLE la telepatía (por cierto, ¿como sabes que no he experimentado la meditación?), y por aquello de que presumes de que hay una especie de wooow gran “misterio” en ello solamente me indica que no sabes de lo que estas hablando, de lo que estas criticando y obviamente que no sabes absolutamente nada de meditación.

      Por cierto, SI tengo derecho a juzgar “concepciones perfectamente comprobables y funcionales”, el problema con éste fenomeno es que ni existe ni es funcional.

  11. Rafa dice:

    vemos lo que queremos ver tus juicios hacen tu verdad por eso cada verdad es diferente pero todas son falsas

  12. raul dice:

    Deberias comenzar a usar la otra mitad de tu cerebrito, esta aun sin estrenar.Nada mas, adios 1+1=2

  13. aldo dice:

    No se como se meten a una página que se llama cultura esceptica y tratan de convencer a sus seguidores de algo…es como hablar con una pared…dejen que todo ocurra a su tiempo….

  14. Hablar que “conciencia colectiva” como una conjetura de las sectas New Age y por ello mismo intentar negar su validez me parece de extrema ignorancia y de un fanatismo más sectario que el de cualquier posible grupo new age o religioso. El concepto va mucho más allá de si fue o no fue verdad la historia de los monos. Fue introducido en 1893, 60 años antes que nacieran los famosos monos y antes que llegara la New Age, por el sociólogo Émile Durkheim en su obra “La División del Trabajo en la Sociedad”, como tambien por Althusser y Jung. Sirvanse poner en Google “collective consciousness” y el apellido de cualquiera de estos personajes.

    • omarklin dice:

      O sea que tus autores antiguos ¿SÍ pudieron demostrar la conciencia colectiva o unicamente se les ocurrio primero? NADIE ha dicho que el termino de la conciencia colectiva sea algo nuevo, sólo se ha dicho que con ésta anecdota muchas personas creen que fue una prueba “cientifica” de la conciencia colectiva y que esto se popularizó por grupos New Age (los grupos New Age por eso se les llama así porque reciclan estupideces antiguas) ¿quien dijo que el termino conciencia colectiva es algo nuevo?

  15. Diana dice:

    Bueno, deberías leer un poco más sobre la neurociencia y todos los estudios que se están haciendo acerca de la evolución humana y el cerebro. Se están descubriendo cosas para los escépticos “disparatadas” pero a su vez, con fundamento científico. Sólo quisiera recalcar que para que una idea “disparatada” sea aceptada debe tardar décadas incluso siglos debido a la poca aceptación de científicos escépticos o bien, por los intereses de grupos minoritarios influyentes que guardan todo conocimiento. Otra cosa que me llama la atención es que, si vas a desmentir una idea, busques por lo menos más de 4 fuentes para fundamentar tus ideas. ¡Ojo! Yo sólo veo una fuente. Saludos.

    • omarklin dice:

      Bueno de entrada es FALSO eso de que tengo que leer más sobre neurociencia, precisamente por lo que he dicho aquí, el fenómeno de los 100 monos no es objeto de estudio de NINGUNA ciencia y además 3 estudios científicos que se hicieron del caso lo han confirmado no existe la telepatía entre los monos.

      Es FALSO eso que dices que deben de pasar décadas para que algo se acepte dentro de la comunidad científica.

      Tu comentario conspiranoico de “los grupos minoritarios” francamente es ridículo (y falso) en la ciencia no se trata de “ideas” se trata de EVIDENCIAS.

      Tu argumento de las cuatro fuentes para desmentir algo también es falso, no se necesitan cuatro desmentidos, con uno solo bien sustentado es suficiente. En el “unico” libro citado se encuentran las demás referencias, tal vez si leyera el libro lo sabría.

      saludos

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